. ¿Qué profesional necesito?

La diferencia principal es que un Psiquiatra y un Psicólogo clínico tienen diferente formación. Un psiquiatra estudia Medicina y se especializa en enfermedades mentales. Un psicólogo clínico estudia la carrera de Psicología y luego realiza una especialidad en salud mental.

Psicólogo por su parte es el que dirige a un trabajo profundo de los problemas de la personalidad del individuo. Un psicólogo es un profesional cualificado que ha recibido una formación universitaria formal en Psicología (Licenciado en Psicología). La Psicología es la ciencia que estudia la conducta humana, entendiendo dentro de este concepto cuestiones relacionadas con el aprendizaje, procesos de pensamiento, emociones, comportamientos, tanto en su desarrollo normal como en los diferentes trastornos o problemas del pensamiento, de las emociones y del comportamiento. 

Psiquiatra es un profesional dirigido a diagnosticar síntomas y síndromes, y medicar en consecuencia.

2. ¿Cuándo necesito ayuda psicológica?

Vale aclarar que todos, en algún momento de la vida, pasamos por determinadas situaciones que nos hacen sentir mal. En ocasiones el sufrimiento, la ansiedad o el agobio son tan intensos que provocan un profundo malestar e incluso afectan nuestro desempeño cotidiano. En estos casos, solemos estar demasiado involucrados emocionalmente, podemos bloquearnos y nos resulta difícil hallar una respuesta dentro de nosotros.

Entonces ha llegado el momento de acudir al psicólogo, un profesional que puede ayudarte a identificar el origen del problema y te permitirá solucionarlo o, al menos, disminuir el malestar que este genera para que puedas continuar con tu vida.

3. ¿Cuántas sesiones y con qué frecuencia?

Una gran mayoría de los pacientes con los que trabajo me preguntan en la primera visita, cuántas sesiones serán necesarias para solucionar su problema.

Las sesiones dependerán de las características que aporte el paciente.

La verdad es que no existe un número específico que indique la cantidad de sesiones que son necesarias, ya que depende del motivo de consulta, la motivación para el cambio del paciente, los eventos que ocurran entre sesiones, y sobre todo, la cantidad de tiempo que el paciente lleva conviviendo con su problema.